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Notas extraidas del libro "Respuesta masónica" de Amando Hurtado. Gerardo Encausse nació en La Coruña en 1860, hijo de madre española y padre francés. Muy pronto, la familia se trasladó a Francia, donde el joven Gerardo llevó a cabo su formación y desarrolló una apasionante actividad cultural hasta su muerte, en 1916. Paris dió su nombre a una conocida calle del centro de la ciudad: la rue Papus. Aunque muchos consideran a Papus un “notable masón”, la realidad es que los masones no estamos de acuerdo con semejante definición. Su muy ajetreada trayectoria vital le entronca más bien con el mundo del ocultismo que tanto apasionaba a Europa durante el último tercio del siglo XIX. En ningún modo fué el Dr. Encausse un charlatán de los que, ciertamente, abundaron a nivel popular en esa época. Su talante ácrata y su herencia anímica gallega le llevaron, por el contrario, a desconfiar de ciertas tesis imperantes y a profundizar en el estudio de la historia de los movimientos espiritualistas que atraían la atención entonces. Comprometido así con la cultura de su tiempo desde su juventud, se interesó por la medicina algo más tarde, obteniendo el doctorado en 1894. Sus obras incluyen 25 libros y más de 400 artículos diversos, así como una pluralidad de folletos y resúmenes de decenas de conferencias dadas en Francia y en Rusia, donde fué invitado por el zar Nicolás II en varias ocasiones. El inquieto Papus fué fundador de la Orden Cabalística de la Rosa-Cruz y tambien de la Orden Martinista (neomartinista). Creó en Paris una “Escuela Hermética” a la que acudieron personalidades interesantes de entonces, como René Guénon y Oswald Wirth, interesándose por los cursos de hebreo, sánscrito y Cábala que en ella se impartían.Con él mantuvieron relación muy destacadas figuras de la cultura francesa del fin de siglo, como Michelet, Anatole France, Barrés, Ian Mongoï, etc. El Dr. Encausse mantuvo amistosas relaciones con representantes de algunas Obediencias masónicas (sobre todo con el Rito de Memfis-Mizraím) y participó en el Congreso Espiritualista y Masónico de 1908 junto a otro español aquí casi desconocido: el Dr. Villarino del Villar, introductor en Francia del llamado Rito Español. En 1889 Isidro Villarino fué cofundador en España, con carta-patente italiana, de la Gran Logia Simbólica del Antiguo y Primitivo Rito de Memfis-Mizraím, que tuvo por primer Gran Maestre a Ricardo Salaberri y a la que perteneció también Isaac Peral. Siendo el Dr. Villarino su tercer Gran Maestre, dió patente a Teder para crear la Logia Humanidad en Paris, introduciendo así la modalidad española del método de Memfis-Mizraím. René Guénon perteneció a dicha logia durante algún tiempo, abandonándola para ingresar en la Gran Logia de Francia. El polifacetismo de Papus le creó dificultades con las Obediencias francesas clásicas (Gran Oriente y Gran Logia de Francia) y nunca fué miembro de ninguna de ellas. Lo que hizo fué dar forma administrativa masónica a su Orden Martinista, sin poder, a pesar de todo, evitar los cismas que se sucedieron. A partir de 1962 se fusionaron las varias ramas martinistas existentes y fué principalmente el hijo de Papus, Felipe Encausse, quien llevó a efecto la síntesis. Hay que subrayar que el martinismo de Papus no deriva de Luis Claudio de Saint Martin, que murió en 1803, sino que representa una combinación de las teorías filosófico-espiritualistas de Martinez de Pasquali con el misticismo de aquél. Saint Martin no fundó orden alguna, limitándose a seguir de cerca a su amigo Martínez, fundador de la Orden de los Elegidos Cohen. Según Papus la importancia del ocultismo es más filosófica que experimental y las experiencias deberían tan sólo servir para comprobar la veracidad de las teorías esotéricas. Como médico se interesó especialmente en los fenómenos psíquicos y criticó duramente, tanto las aventuras “espiritistas”, tan en boga entonces, como los derroteros emprendidos por la teosofía de Elena Blavatzki, a cuya escuela se había adherido, durante breve plazo, en su primera juventud.
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