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Escrito por Administrator   
miércoles, 19 de marzo de 2008

1.-La Constitución democrática de 1978 hizo posible la reorganización de la Masonería española, dándola nuevamente ubicación legal en nuestra sociedad. La documentación de las logias existentes hasta 1939 que no pudo ser salvada o destruída por los mismos masones, fué requisada por la Dictadura y  se encuentra aún retenida en el Archivo de Servicios  Documentales de Salamanca.

Durante ese largo período dictatorial, sólo algunos estudiosos privilegiados, de presumible o probada fidelidad al régimen, tuvieron libre acceso a la sección correspondiente de esos archivos, considerada “secreta”. 

A lo largo de los últimos treinta años, unos cuantos universitarios católicos españoles, casi siempre subvencionados por instituciones privadas, se han ocupado de la historia formal de la Orden en nuestro país, abordando el tema como materia de interés social y no siempre con sanas intenciones…Su esfuerzo se ha restringido, casi exclusivamente, a los elementos estructurales de la Masonería española, ordenando secuencias de hechos que son interpretados y expuestos en obras dirigidas a un público restringido, mal o nada informado acerca del fondo del pensamiento masónico y que conserva de la Masonería, aún en gran medida, una imagen exclusivamente político-partidista, cuando no simplemente sectaria y ocultista, implantada aquí por la dictadura. En ningún caso se trata de obras dedicadas al análisis de la filosofía masónica y aún menos de la transmisión iniciática que representa en la cultura de Occidente. Se da por supuesto que el funcionamiento de gran número de logias españolas como centros de debate, similares en casi todo a los de las tradicionales “sociedades de pensamiento”, representó y representa la correcta expresión de lo que es la Masonería. Sin embargo, algunos de esos autores han prestado con su labor un servicio potencialmente valioso a los futuros exégetas masones que acepten profundizar en el tema desde el conocimiento personal de la Masonería.

Evidentemente está por realizar, en España y por masones españoles, una labor histórica más rigurosa de investigación, que aborde el pensamiento masónico y el desarrollo del simbolismo en las logias españolas a través del tiempo.

2.-En 1728, un pequeño grupo de súbditos ingleses, del que figura como patrocinador el duque de Wharton, ex-Gran Maestre de la Gran Logia de Inglaterra, funda en Madrid la primera logia masónica especulativa : la de Los Tres Lises o “la Matritense”, situada en la calle de San Bernardo, que permaneció en el registro general de logias  dependientes de la Gran Logia de Inglaterra hasta 1768.

3.-Los papas Clemente XII, en 1738 y Benedicto XIV, en 1751, condenan la Francmasonería. Consecuentemente, Fernando VI emite el primer decreto prohibitorio y la Inquisición, que lo ignora casi todo respecto al contenido de la nueva Orden, inicia su persecución en 1751. No obstante se crearon a lo largo del siglo XVIII numerosas logias integradas por extranjeros. Los españoles reciben a menudo la Iniciación en logias parisinas y londinenses (entre otros, el conde de Peñaflorida, el marqués de Naxos, el marqués de Villa-Alegre y posiblemente el conde de Aranda).

4.-La primera logia integrada por españoles, que se llamó "La Reunión Española”, fué fundada por marinos de nuestra flota, anclada en el puerto francés de Brest, en 1801, durante el período de alianza militar hispano-francesa que precedió a la Guerra de la Independencia.

5.-La invasión francesa de 1808 y la subsiguiente entronización de José Bonaparte facilitaron la creación de logias militares francesas y civiles españolas en todo el territorio del Estado. En Madrid fueron fundadas, en primer lugar, la de la Beneficencia,  la de San José, la de Santa Julia, la de la Estrella y algunas otras. Con ellas se forma, en 1809, la Gran Logia Nacional u Oriente Nacional de España, siendo Gran Maestre José Bonaparte y Gran Maestre Adjunto (o  Coadjutor del Gran Maestre) Joaquín Ferreira, verdadero promotor de la nueva Obediencia.

6.-En 1811 el conde de Grasse-Tilly crea aquí un Supremo Consejo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, cuarto del mundo en sucesión cronológica y anterior a los de Inglaterra y Escocia, entre otros. El Supremo Consejo administraba entonces los 33 grados del Rito, garantizando la regularidad del mismo a todos los niveles. El Rito E.A. y A. quedaría, desde entonces, entrañablemente enraizado en la masonería española, como sistema o método de trabajo habitual de la inmensa mayoría de sus logias.

7.-Con el retorno de Fernando VII y la abolición de la Constitución de 1812 se desencadena una virulenta persecución de liberales y masones, que, salvo durante el breve período liberal de 1820 a 1823,  habría de prolongarse, por lo que respecta a la Masonería y con altibajos circunstanciales, hasta 1866. Ciertamente fueron masones, en ese período, los liberales más dinámicos de nuestra Historia, incluído Rafael del Riego.

8.-Desaparece el rastro de la Gran Logia Nacional durante el reinado de Fernando VII, aunque consta la actividad de logias como la de los “Amigos Reunidos de la Virtud”, a la que pertenecía Eugenio Portocarrero, conde de Montijo y abuelo de la emperatriz Eugenia (esposa de Napoleón III), la “Valor y Constancia”, en Granada, o la “Victoria”, en Bilbao, etc. Posteriormente consta la creación de numerosas logias integradas en diversas Obediencias europeas (Gran Oriente de Francia, G.O. de Bélgica, G. Logia de Inglaterra y Gran Oriente Lusitano, principalmente), a las que pertenecían buen número de súbditos extranjeros. En su exilio de Lisboa, fundó Pedro Lázaro Martin la Comunión Masónica Española (1838), que fué el precedente de lo que habría de ser más tarde el Grande Oriente Nacional de 1866.

9.-En 1866, un grupo de logias españolas se reúne para formar el Grande Oriente Nacional de España, bajo el maestrazgo de Ramón María de Calatrava y, poco después, otro grupo de logias, de talante filosófico más “liberal”, se federa como Grande Oriente de España, presidido por Carlos Mañán, siendo elegido Gran Maestre en 1870 Manuel Ruiz Zorrilla, más tarde Presidente del Gobierno con D.Amadeo de Saboya.  Estas dos formaciones, junto con el importante grupo de logias que trabajaban bajo los auspicios del Gran Oriente Lusitano Unido,  federadas éstas luego en la que se llamó Gran Logia Simbólica Independiente, contaron entre sus miembros con buen número de ciudadanos emblemáticos, cuyos nombres llevan aún hoy muchas calles madrileñas, como Sanz del Río, Claudio Moyano, Segismundo Moret, Romero Ortiz, Manuel Becerra, Juan Prim, Cristino Martos, Mateo Práxedes Sagasta, Santiago Ramón y Cajal, Nicolás Salmerón, Pi y Margall, Narciso Monturiol, Isaac Peral, José Echegaray, Tomás Bretón, Joaquín Sorolla, etc.

10.-Hasta el fin del siglo XIX, y durante uno de los períodos más cruciales de la historia de España, por el cúmulo de replanteamientos político-sociales que nuestra sociedad vivía, la Institución masónica experimentó un considerable desarrollo, acompañado de sus crisis correspondientes.

Durante el Gran Maestrazgo de Mateo Práxedes Sagasta, sucedido por Romero Ortiz y, después, por Manuel Becerra, ascendieron a más de trescientas las logias del Grande Oriente de España. Por su parte, el Grande Oriente Nacional, durante las presidencias del marqués de Seoane y del vizconde de Ros, contaba con más de doscientas, sumando en torno a veinte mil el número total de masones españoles.

En 1889, con objeto de superar las escisiones que se habían venido produciendo en los dos Grandes Orientes, funda, el profesor de la U. Complutense y diputado, D. Miguel Morayta el Grande Oriente Español. Poco antes se había creado en Barcelona la Gran Logia Simbólica Catalana-Balear, que se caracterizó por su acendrado catalanismo y su decidida atención a los temas sociales de su entorno. Ya entonces, redactaron los masones catalanes, al igual que los de otras regiones españolas, estudios sobre posibles proyectos legislativos que sólo la Constitución de1978 ha recogido, a pesar de no existir en ese momento ninguna Institución masónica en España.

11.-Hacia 1885 aparecen en nuestro país logias femeninas de Adopción en el seno del Grande Oriente de España, como “Las Hijas de los Pobres” (en Madrid), “Las Hijas de la Unión” (Valencia) o “Las Hijas de la Regeneración” (en Cádiz). Por su parte el nuevo Grande Oriente Español citaba siete logias de adopción en su anuario de 1895.

Merece la pena recordar las palabras de la Hna. Ángeles López de Ayala durante un banquete de aniversario celebrado en Madrid, en 1889, brindando en honor del Gran Maestre, vizconde de Ros: << que dignifica a la mujer elevándola al igual del hombre y reconociéndola los derechos de personalidad, lo que es hoy favor y no justicia, por la ignorancia de la mujer en general, dándose  un gran paso hacia su emancipación . La Masonería será el redentor de nuestro sexo>>. (1)

Esa redención, a través de la coeducación y de la libertad de pensamiento, fueron postulados fundamentales puestos en práctica a través de la metodología docente del krausista Francisco Giner de los Ríos y su equipo de trabajo, que integraba a notables masones, en la realización  más brillante de la historia de nuestra pedagogía nacional: la Institución Libre de Enseñanza, fundada en 1876 y suprimida por la dictadura instaurada en 1936.

12.-Las tensiones se reducen notablemente en el seno de la Masonería  española desde comienzos del siglo XX.

La Constitución del Grande Oriente Español de 1903 contribuyó notablemente a ello al separar, como también hizo la Gran Logia de Francia por entonces, la jurisdicción de los tres primeros grados de la de los restantes del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, que pasaban a ser administrados, respectivamente, por un Consejo Federal Simbólico y  por el Supremo Consejo del Rito.

En 1923 se produjo una importante descentralización del Grande Oriente Español, inspirada por el eminente jurista Augusto Barcia, creándose dentro de la federación las Grandes Logias regionales y mostrando con ello el respeto debido a la idiosincrasia de las diversas  regiones de España.

En 1921 la Gran Logia Catalana-Balear abandona sus límites regionales y adopta el nombre de Gran Logia Española, creando logias fuera de Cataluña y extendiendo su jurisdicción a todo el territorio nacional. Francisco Escrivá fué su primer Gran Maestre. Los grados superiores del R..A. y A. eran administrados, en ambas Obediencias, por el Supremo Consejo de España.

13.-A partir de entonces, y hasta el final de la guerra civil española, son dos las Obediencias o federaciones masónicas esencialmente actuantes en nuestro país: El Grande Oriente Español y la Gran Logia Española.

Durante ese período destacan, por su participación personal en los quehaceres de la vida comunitaria española, masones como Fernando de los Ríos, Jiménez de Asúa, Ramón Gómez de la Serna, Demófilo de Buen, Tuñón de Lara, González Sicilia, Rodolfo Llopis, Joaquín Aznar, Augusto Barcia, Antonio de Lezama, Araquistáin, Mariano Benlliure, Salvador Quemades, Blasco Ibáñez, Alvaro de Albornoz, Marcelino Domingo, Eduardo Ortega y Gasset, Diego Martínez Barrios o el general López Ochoa, entre otros muchos.

Cabe señalar que la dictadura del general Primo de Rivera no puso expresamente fuera de la ley a la Orden, pero dejó a los gobernadores civiles la potestad de concesión o negación de permisos, dejando así mano libre al caciquismo endémico de las “fuerzas vivas” de cada provincia.

14.-Fué precisamente la situación creada por la Dictadura de 1923, con la suspensión de las libertades democráticas, un importante factor desencadenante del aluvión de solicitudes de Iniciación que asaltó a muchas logias españolas, formuladas por ciudadanos que esperaban poder defender desde ellas los principios que estaban siendo conculcados en aquellos momentos. A pesar de la nobleza de sentimientos por parte de solicitantes y receptores, nuestra perspectiva histórica nos señala como gravemente negativa la ligereza que, desde el punto de vista iniciático, esencial en nuestra Fraternidad, supuso la admisión de candidatos tan prioritariamente determinados por móviles políticos y sociales,  a los que solía ir  unido el  más que  justificado anticlericalismo, en una España asfixiada por el permanente intervencionismo eclesial.

15.- El advenimiento de la II República fué recibido con alivio por los masones españoles y por cuantos habían deseado para España una definitiva y arraigada institucionalización de los derechos humanos.  Sin  embargo conviene  recordar unas  palabras de su primer Presidente,  

Alcalá Zamora, pronunciadas en el exilio de Buenos Aires, en 1945: “ En el triunfo de la República, que fué un movimiento nacional espontáneo, la Masonería no ejerció  ninguna influencia decisiva, ni siquiera  perceptible.”

Entre 1933 y 1936 contaba la Orden con un total de 135 logias y unos seis mil miembros. En 1934 el Grande Oriente Español promulgó su nueva Constitución, en cuya introducción se afirmaba lo siguiente:

“La Francmasonería es un movimiento espiritual en el que hallan su lugar todas las tendencias y convicciones favorables al perfeccionamiento moral y material del género humano. Por ello la Francmasonería no puede ser órgano de ninguna tendencia política o social determinada. Su misión estriba en el estudio desinteresado de todos los problemas que conciernen a la vida de la humanidad, para hacerla más fraternal.”

Como dato significativo de las diferentes posturas de los diputados masones durante aquel período, recordemos que de los aproximadamente 140 diputados miembros de la Orden (sobre un total de 470 diputados) el 61% se abstuvo al someterse a votación en las Cortes la expulsión de la Compañía de Jesús. Ello pone de relieve, como señala Daniel Ligou, que la Francmasonería española estaba lejos de constituir un grupo de presión partidista, aunque algunos de sus miembros, por propios méritos civiles, formasen parte de la administración del Estado.

16.-Desde 1934 la prensa católica y la de extrema derecha recrudecieron sus ataques a la Masonería española, presentando a los masones como traidores a la Patria, haciendo con ello gala del curioso y aberrante sentido patrimonial cuyas consecuencias nos vimos los españoles  forzados a sufrir  largamente a partir de aquellos momentos.

La rebelión del general Franco dió pie a una larga cadena de asesinatos que afectaron a veces a logias enteras, como la “Helmántica”, de Salamanca, la “Constancia”, de Zaragoza, la “Trafalgar”, de Ageciras o “Los Hijos de la Viuda”, en Ceuta, entre otras muchas.

En 1940 fué promulgada la “Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo”, condenando a los masones no eliminados o exiliados a penas que oscilaban entre los 10 y los 30 años de cárcel, en función de su grado iniciático (que pocos jueces sabían lo que significaba). Todos los bienes y documentos fueron confiscados. En 1942 se hizo comparecer ante el Tribunal de represión a Eduardo Caballero de Puga, de 94 años de edad, por haber sido Gran Secretario del Grande Oriente Nacional entre 1876 y 1897.

El Grande Oriente Español y la Gran Logia Española, que tenían sellado tratado de amistad, fueron acogidos en Méjico, donde fusionaron esfuerzos y desde donde el Consejo Federal y el Supremo Consejo siguieron ejerciendo jurisdicción sobre las logias españolas situadas fuera del territorio nacional.

17.-Hasta 1976 ejerció la dictadura del general Franco la máxima violencia contra cuanto se relacionara con los masones y la Masonería, auténtica bestia negra del régimen, emparejada arbitrariamente por el dictador y sus colaboradores con el comunismo y el sionismo. Tales proporciones alcanzaba su injusticia, que no vacilaban ni siquiera ante el insulto a la inteligencia del pueblo español que la afirmación de esos maridajes suponía. La Masonería había sido condenada por la última Internacional Comunista de forma radical. Lo del sionismo fué préstamo de Adolfo Hitler.

En 1976 se trasladó a España el Gran Maestre del Grande Oriente, en misión de paz y con objeto de recuperar para el Consejo Federal su sede nacional. El Ministerio del Interior denegó primeramente su permiso para la inscripción de la Institución en el Registro de Asociaciones  y ello dió lugar a la presentación de recurso ante la Audiencia Nacional. Este Tribunal reconoció el derecho del Grande Oriente, pero el Ministerio (a la sazón regentado por Rodolfo Martín Villa) apeló la sentencia ante el Tribunal Supremo, que también se pronunció a favor de la Orden.

Hay que señalar que el Gran Maestre Gil de Terradillos efectuó una serie de declaraciones reconociendo la legitimidad de la nueva monarquía española, a partir de la entrada en vigor  de la Constitución de 1978. Con ello no estuvieron de acuerdo los miembros del Consejo Federal que se hallaban en Méjico, por considerar que el tema de la restauración de la monarquía debería ser objeto de un referendum independiente. Gil de Terradillos fué depuesto de su cargo desde Méjico y, en su lugar, se eligió al Prof. Francisco Espinar Lafuente, quien asumió en aquel momento la presidencia del Grande Oriente Unido (puesto que en el Registro de Asociaciones figuraba ya la inscripción del anterior). Este Gran Oriente Unido se integró más tarde en la Gran Logia de España.

Desde 1979, los masones españoles se agruparon en logias, unas federadas entre sí y algunas otras autónomas, como asociaciones culturales legalmente constituídas y plenamente libres, al amparo de la Ley de Asociaciones de 1961.

Durante la década de los años 80 del siglo XX, se produjo una importante reestructuración de la masonería española, con la final desaparición del Grande Oriente Español y la creación de la Gran Logia de España y de la Gran Logia Simbólica Española. La primera se inscribe en la línea masónica anglosajona, liderada por la Gran Logia Unida de Inglaterra y las Grandes Logias estadounidenses. En buena medida, está integrada por masones de diversas nacionalidades, residentes en España, originarios de logias también vinculadas, en sus respectivos países, con la Gran Logia Unida de Inglaterra. La segunda, transformada en la década de los años 90 en masonería mixta (de hombres y mujeres), se adhirió a la Convención de Estrasburgo (C.L.I.P.S.A.S.), movimiento inspirado, en su momento, por el Gran Oriente de Francia que llegó a agrupar a buena parte de las organizaciones masónicas no reconocidas por la Gran Logia Unida de Inglaterra.

El Gran Oriente de Francia y la Federación mundial del Derecho Humano tambien levantaron logias en España, así como la Gran Logia de Francia, propugnadora tradicional del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, y la Gran Logia Femenina de Francia. Todas ellas con la intención de promover la creación de Obediencias  afines en España, lo que dio origen en los primeros años del siglo XXI a la Gran Logia Femenina de España y, últimamente, a la Gran Logia Ibérica Unida  (2007), integrada por masones procedentes de la Gran Logia de España y de la Gran Logia de Francia.

Como organismo vivo, la Francmasonería española verá seguramente aparecer y desaparecer periódicamente estructuras administrativas de masones tratando de consolidar sus propios cauces. A nadie debe alarmar, ni sorprender, que la diversidad de criterios, enriquecedora tradicional de la Masonería universal, lleve a la aparición y transformación de nuevas agrupaciones.  Recordemos, sin embargo, que la experiencia iniciática de los masones se forja en las logias, con arreglo a una tradición concreta, y que será la calidad masónica de sus miembros la que dé carácter a la Fraternidad en nuestro país.

Modificado el ( sábado, 16 de agosto de 2008 )
 
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