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 Práxedes Mateo Sagasta (Torrecilla en Cameros, 1825- Madrid, 1903). Sagasta fue uno de los personajes más característicos de las décadas románticas y posrománticas españolas del XIX, en cuya vida ni siquiera faltó el toque rocambolesco del amor y fuga con aquélla a la que un iracundo progenitor había destinado a otro hombre. En 1842 obtuvo su diploma de ingeniero de caminos en la Escuela Superior de Madrid, donde también enseñó durante un breve período. En Zamora, fué jefe local del Partido Progresista y elegido diputado a Cortes constituyentes en 1854, año en que apareció el periódico liberal La Iberia, del que fué cofundador y que dirigió primeramente Calvo Asensio, sucediéndole en esa labor Sagasta, en 1863. D. Práxedes participó en cuantos debates de relieve se sucedieron en el ambiente político madrileño, durante aquellos tormentosos años, en que una parte de la sociedad española estaba tratando de no perder el tren de la Historia. Participó en la intentona revolucionaria del cuartel madrileño de San Gil (1866), en la que los insurgentes apuntaron ya contra la forma monárquica del Estado español, como claro precedente de la revolución de 1868. Exiliado en Francia, a raíz de aquello, estableció contacto con el general Prim, de cuyo posterior gobierno fué Ministro de Gobernación de 1868 a 1870 , formando luego parte del primer gobierno de coalición de D. Amadeo I, junto a Ruiz Zorrilla, de quien se separó políticamente para formar el Partido Constitucional, siendo elegido Presidente del Gobierno, por primera vez, en 1871. Tras el golpe de estado del general Pavía y la restauración de la dinastía de Borbón en el trono español, permaneció relativamente apartado de la actividad política, consagrando la mayor parte de su tiempo a la reorganización del Gran Oriente de España, del que fué elegido Gran Maestre, siendo, a la vez, Gran Comendador del Supremo Consejo Español del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, cargos que hubo de abandonar al retornar a la política activa y ser elegido nuevamente Presidente del Gobierno, en 1881. Sagasta y Cánovas se alternaron en la presidencia de los gobiernos españoles hasta la muerte de éste, asesinado en 1897. Sagasta murió en 1903, un tanto amargado y debilitado por las imposiciones norteamericanas del Tratado de Versalles, que puso broche a la guerra de Cuba. Él fué quien, entre 1885 y 1890, promovió la creación del Jurado, la promulgación de la Ley de Asociaciones y el establecimiento del sufragio universal, buscando la reforma de la sociedad española y abriéndola a las corrientes de la modernidad contemporánea. Durante el gran maestrazgo de Sagasta alcanzó el Gran Oriente de España su momento de mayor prosperidad, ya que se crearon numerosas nuevas logias en todo el país y se alentó el estudio de la historia de la masonería española.
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