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El 27 de diciembre de 1978 sancionó el Rey Juan Carlos I la nueva Constitución española aprobada por las Cortes y por el pueblo, en referendum democrático. Ningún día mejor que aquél, dedicado por la tradición cristiana a San Juan Evangelista y por la tradición ancestral a la Luz, para consagrar con la Palabra, con el Verbo, la vocación creadora y constructora de las comunidades españolas que decidían avanzar juntas hacia un futuro más luminoso, dejando atrás las tinieblas de la violencia espiritual y física impuesta durante los 4 decenios de autocracia inmediatamente anterior. La Constitución española de 1978 es la única que ha logrado consagrar y estabilizar la voluntad de consenso y de modernización del país, desde que, en 1812, tal empresa fuera intentada, por primera vez, por un reducido número de ciudadanos sin acceso a la sanción real, dada la situación de España en aquellos momentos. De todos los Estatutos y Constituciones posteriores, solamente la republicana de 1931 puede ser parangonada con la de 1978, de la que es el más claro antecedente, tanto en su aspecto orgánico como en el dogmático y en el funcional. Transcurridos 25 años, durante los cuales nuestra actual Constitución ha dado prueba de su eficacia y de su adecuación a las características de la realidad española, un numeroso grupo de miembros significativos de nuestra sociedad viene a comentar los resultados, con las luces y las sombras constatadas durante su excepcionalmente larga vigencia. Estadistas, políticos, sindicalistas, economistas, politólogos, filósofos y pensadores, representantes de casi todas las líneas de actividad y de todas las tendencias del país, han querido participar con sus aportaciones en el volumen de 1500 páginas que, magistralmente dirigido por los profesores D. Manuel Balado y D. José Antonio García Regueiro, ha sido presentado ante el Congreso de los Diputados de las Cortes españolas el día 5 de marzo de este año, con el título “La Constitución española de 1978 en su XXV aniversario”, editado por Bosch y destinado a sufragar fondos para UNICEF. En conjunto, el libro constituye un análisis en profundidad de los más diversos aspectos de la Constitución de 1978, desde la perspectiva que ofrece el cuarto de siglo de su vigencia. Nadie puede dudar de que será una obra de referencia permanente para cuantos se interesen, tanto ahora como en el futuro, por esta Constitución y su desarrollo. El libro consta de seis capítulos y un apéndice, conteniendo comentarios temáticos de las más diversas personalidades de la vida contemporánea española y europea (Romano Prodi, Mario Soares, Jorge Sampaio, José Mª.Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero, Manuel Fraga, Gaspar LLamazares, Jordi Pujol, Iñaki Anasagasti, y un largo etc.). Uno de estos capítulos lleva el sugestivo título de “Libertad,Igualdad,Fraternidad” y en él, por primera vez desde que recuerde nuestra memoria, han sido invitados a participar con sendos artículos, no solo los políticos, sino tambien representantes de las comunidades católica, judía, protestante, musulmana y masónica de España, subrayando la pluralidad en libertad de realidad social española contemporánea. En mi artículo (“Deber constitucional”), que firmo como masón, trato de la necesidad de que las Constituciones modernas, como fuentes de toda la legislación estatal, recojan y sean vehículo primordial de los valores que constituyen el más alto patrimonio humano, inseparables de la dignidad del Hombre en cualquier aspecto o momento de su existencia, capaces de hacer de todos los ciudadanos verdaderos aristócratas, no sólo potenciales, en el sentido platónico, sino tambien en la praxis social. En el acto de presentación del libro, celebrado en el palacio del Congreso y presidido por DªLuisa Fernanda Rudi, estuvimos presentes casi todos los colaboradores, junto a diputados y representantes de los diversos sectores de la sociedad española, en lo que puede ser considerado como un auténtico testimonio de voluntad de construcción democrática.
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