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|  Licio Gelli homenajeado por Perón | En el siglo XIX, la P-2 (“Propaganda” nº2) había sido una famosa logia del Gran Oriente de Italia. En ella fue iniciado entre otros, en 1887, el que luego sería Gran Maestro Ernesto Nathan. Muchos años después, en 1970, cuando aquella logia se hallaba al borde de la extinción, fue elegido Venerable Maestro-Presidente Licio Gelli, quien asumió la misión de revigorizarla. Sin embargo, su gestión sospechosa hizo que el Gran Oriente de Italia ordenara la demolición del Taller, en 1975. | Gelli, reacio a llevar a cabo esa decisión del Consejo de la Obediencia, conservó el nombre “P-2” para dedicar la estructura logial a sus actividades privadas, asumiendo el título fraudulento de “Gran Maestro del Gran Oriente de Italia y de la Serenísima Gran Logia de Italia del Palacio Gesú” (sic), a pesar de no haber puesto jamás los pies en la sede del Pacio Gesú. Tal fue el azaroso origen del club secreto, presidido por Licio Gelli, que éste convirtió en centro de enlace de banqueros, industriales, políticos parlamentarios y miembros de los servicios de inteligencia estatales, incluyendo personas relacionadas con la Mafia y conectadas también con las finanzas vaticanas. El escándalo estalló en 1981. Gelli había sido “camisa negra” del fascismo italiano, participando en la guerra civil española, junto a las tropas rebeldes, hasta 1939. Años después, colaboró activamente en Italia en la preparación de la “Operación Gladio”, organizada por la NATO y financiada por la CIA, para controlar movimientos comunistas en diversos países de Europa. Parece ser que aquel club secreto de Licio Gelli – en cuyo domicilio personal fue incautada una lista de miembros, redactada por él, con 962 nombres – se había propuesto, entre otras cosas, organizar un golpe de estado para “ salvar a Italia de las Brigadas Rojas”, imitando el llevado a cabo unos años antes por los “coroneles” griegos para “salvar” a Grecia de un supuesto alzamiento comunista. Entre otros, figuraban como miembros del club “P-2” Silvio Berlusconi, Víctor Manuel de Saboya, Jorge Videla, José López Rega (el criminal fundador de la “Triple A”) y muchos otros personajes de la escena político-militar mundial que nunca fueron masones. El Parlamento italiano nombró una Comisión investigadora, presidida por la diputada demócrata-cristiana Tina Anselmi, que, tras dos años y medio de trabajo, presentó sus conclusiones sobre la “P-2”, en las que se indicaba: << Hemos constatado que Licio Gelli se ha valido de una técnica de aproximación instrumental respecto a todo aquello con lo que ha estado en contacto a lo largo de su carrera: instrumental fue su relación con la Masonería, con los medios militares y con los círculos subversivos e instrumental, en fin, el contacto que estableció con los hombres y las instituciones con las que ha tratado.>> El punto de vista masónico sobre Gelli y sus actividades ilegales, a partir de la demolición de la Logia “Propaganda nº2” del Gran Oriente de Italia y de la reconversión en club privado llevada a cabo por él, son ampliamente expuestas por Aldo A.Mola en “Historia de la Masonería italiana, desde sus orígenes a nuestros días”, editado por E.Bompiani, Milano, en 1992. Una de las primeras obras publicadas en torno a las relaciones de la P-2 con agentes vaticanos fue “The Vatican Connection” (Richard Hammer, Editorial Tullio Pironti, Nápoles, 1983.)
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