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Escrito por Administrator   
lunes, 24 de marzo de 2008


Alexandre François Auguste,

conde de Grasse , marqués de Tilly

1765-1845

El joven Alejandro (nombre civil, ya que adoptó el de Augusto como nombre personal habitual), hijo del famoso almirante Francisco José Pablo de Rouville, conde de Grasse y marqués de Tilly, se formó durante la guerra de la Independencia de los Estados Unidos,  siguiendo la carrera militar, como su padre, aunque en el ejército de tierra. Su condición militar y su vida masónica discurrirán paralelas a lo largo de su existencia activa.

Iniciado el 8 de febrero de 1783 en la Logia “San Lázaro”, que se convertiría en Logia Madre Escocesa de Francia o “del Contrato Social” (sucediendo al Consejo de Emperadores de Oriente y de Occidente que había redactado, en 1762, los Reglamentos y Constituciones de la Masonería de Perfección), Alejandro de Grasse fue elevado en ella a Maestro en 1785.  Es probable que allí conociera la existencia de grados superiores e incluso que accediera entonces a los primeros de ellos.

En 1789 , se dirigió a Santo Domingo con el fin de hacerse cargo de la herencia dejada por su padre, que había fallecido el año anterior. Fue allí donde conoció a su futuro suegro, el notario Jean Baptiste-Noël de La Hogue (o Delahogue, 1745-1822), Maestro de la Logia “La Verdad”, en Cabo Francés. En las Antillas entró en contacto con la Masonería de Perfección, que había sido introducida allí por Étienne Morin y recopilada por Henry Francken.

En julio de 1793, de Grasse hubo de trasladar a su familia fuera de la isla a causa de las turbulencias sociales que estallaron en ella. Como refugiado en Charleston (Carolina del Sur) y arruinado (el bergantín en el que viajaba había sido detenido y saqueado por los ingleses), de Grasse vivió de empleos modestos y de un subsidio concedido por el gobierno norteamericano en reconocimiento de los servicios prestados por su padre. En aquella ciudad será uno de los fundadores de la Logia “El Candor” (julio de 1796) y futuro Venerable de la misma, así como de “La Reunión Francesa” (agosto de 1800), constituida por exiliados franceses. También formará parte, junto a su suegro, de un Consistorio de Príncipes del Real Secreto, creado en 1797, y tomará parte con él en la fundación del Supremo Consejo de los Estados Unidos de América, en 1801.

En 1803 fijó en Puerto Príncipe la sede del Supremo Consejo de las Islas Francesas de Sotavento y de Barlovento, creado el 21 de febrero de 1802, del que será Gran Comendador ad vitam. De Grasse fue hecho prisionero por atacantes ingleses y conducido a Kingstone, en Jamaica, siendo luego liberado y regresando definitivamente a Francia en 1804. En París, se puso en contacto con la logia “San Alejandro de Escocia” que acababa de reemprender sus trabajos, retomando el título de “Logia Madre Escocesa de Francia”, tras haber rehusado situarse bajo la obediencia del Gran Oriente de Francia.

En virtud de los derechos que le conferían las Grandes Constituciones fundacionales de 1786, por las que se rige el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, emprendió la creación del Supremo Consejo de Francia, que fue establecido aquel mismo año. Las logias escocesas  de Francia se colocaron bajo su estandarte, creando también , el 22 de octubre, una Gran Logia General Escocesa .

En 1806 se vería forzado a desaparecer del primer plano ante las presiones gubernamentales para unificar la Masonería francesa y la elección del H. Cambacérès como Gran Maestre del Gran Oriente y Gran Comendador del Rito. Habiendo vuelto al servicio activo en los ejércitos durante aquel período napoleónico, de Grasse fue promovido a jefe de escuadrón en Verona, en 1807,  y a ayudante de campo del mariscal Augereau (duque de Castiglione) en 1810. Después de Italia, pasó a combatir en España, pero hecho allí prisionero por los ingleses en 1812, fue llevado a Inglaterra, no siendo liberado hasta 1814, tras la caída de Napoleón I. De regreso en Francia, entró al servicio de Luis XVIII , a quien acompañó a Gante durante los históricos “Cien Días”.

Tanto en Italia como en España, de Grasse, a lo largo de sus peregrinaciones militares, fue dejando a su paso creaciones masónicas:  el Supremo Consejo de Italia, en 1805, con sede en Milán (del que sería Gran Comendador el Príncipe Eugenio); el Supremo Consejo del Reino de las Dos Sicilias, con sede en Nápoles, en 1809 (confiado a Murat); el Supremo Consejo de las Españas, en Madrid, en 1811.

En 1816, Luis XVIII licenció a la Guardia Real. Al año siguiente, el 1º de abril de 1817, coordinó las Constituciones, Estatutos y Reglamentos para la creación de un Supremo Consejo en el Reino de los Países Bajos (con sede en Bruselas, Bélgica).

En 1818, intentaría poner fin a las divisiones de la familia escocesa a través de su Supremo Consejo de las Islas francesas de América, pero siendo rebatido por algunos Hermanos, dimitió para hacer posible que fuera el Hermano Elías Decazes quien rehiciera la unidad en torno a su persona. A partir de aquella fecha, de Grasse no volverá nunca a desempeñar ningún papel directivo dentro del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, viviendo hasta su muerte en extrema pobreza, y casi en el olvido.

Habiendo sido finalmente hospitalizado en la enfermería del Hospital Real de los Inválidos, murió el 10 de junio de 1845 a consecuencia de una neumonía crónica, siendo inhumado al día siguiente en el cementerio de Montparnasse, en una fosa gratuita y temporal.

De Grasse no tuvo descendencia masculina, pero dejó tras de sí una gigantesca obra legada generosamente a sus Hermanos de Rito Escocés Antiguo y Aceptado de todo el mundo.

 
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