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Escrito por Claude Gagne
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lunes, 24 de marzo de 2008 |
La obra de René Guénon (1886-1951), poco conocida mientras vivió, ha experimentado una muy amplia difusión durante las últimas décadas del siglo XX, incluso en los medios universitarios franceses, por los que nunca sintió el autor demasiada consideración. En sus múltiples escritos, realiza Guénon una crítica del mundo moderno, del que presenta principalmente los aspectos negativos, al mismo tiempo que expone la existencia de una “Tadición primordial” a la que es posible acceder a través de una cadena iniciática. Mediante su teoría de los “ciclos”, recogida en el primer capítulo de las leyes de Manú (tambien expuesta por Hesíodo y reflejada igualmente en la Biblia), explica la degeneración espiritual de la actual humanidad y las concordancias entre las diversas tradiciones existentes, que para Guénon no son más que aspectos de esa Tradición adaptados a las condiciones espacio-temporales del mundo o, si se quiere, aspectos de una Verdad única. Su libro “ Datos sobre la iniciación ” es una exposición clara del tema, que evita las habituales confusiones a que da lugar. El autor habla en nombre de la Tradición y subraya que cualquier imprecisión o error solamente es atribuíble a su posible impericia personal al emprender tamaña labor, en la que analiza el vedantismo de Chankaracharia.Su método de análisis ha hecho que algunos lectores de modesta capacidad intelectual se hayan podido considerar élite en un mundo corrompido, que desprecian sin percatarse de que su propia mediocridad les impide superar las pruebas de la vida. Sin embargo, Guénon advierte sobre las posibles deformaciones a las que pudiera dar lugar su obra, subrayando que no tenía ni discípulos ni continuadores. Sus obras críticas, como “ El teosofisno, historia de una pseudoreligión ” y “ El error espiritista ”, son de gran interés actual, aun teniendo en cuenta que esos movimientos han perdido su intensidad, ya que las sectas que los han sucedido son aún más nocivas. Después de cincuenta años “ La crisis del mundo moderno ” continúa teniendo perfecta actualidad. El hombre moderno, deslumbrado por las conquistas de una ciencia de la que es beneficiario material, pero de la que conoce poco, ha perdido el sentido de lo sagrado, cuyo concepto no puede limitarse a lo religioso. Las parodias de espiritualidad, estimuladas por la decadencia de las religiones y del racionalismo, representan un verdadero peligro al alimentar la confusión entre el campo de lo psiquico y el de lo espiritual. El gran mérito de René Guénon es subrayar la existencia de convergencias en la formación del pensamiento humano. Si su obra incita a la investigación, no puede sino contribuir a que los hombres se respeten, alentando el sentimiento de fraternidad.
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