La importancia de la simbología francmasónica estriba en que constituye el fundamento de su metodología, tanto simplemente docente como iniciática. Los símbolos proporcionan a los masones un lenguaje particular, sintetizador de pensamiento. Por ello, constituyen un inalterable vector del conocimiento, adecuado para su adaptación a todas las ciencias y a todos los tiempos. El pensamiento masónico es adogmático por naturaleza, primando y transmitiendo tan solo valores universales que se hallan contenidos en símbolos. La Tradición masónica es inalterable, precisamente por no ceñirse a la ambigüedad de las palabras, habitualmente transmitidas y ensartadas como definitorias de ideas inmovilizadas. |